Un hogar lejos de casa.
Existimos para que cada persona encuentre en Malta un hogar lejos de casa, un lugar donde pueda decir “sí” a Jesús, crecer como discípulo y ser equipado para servir, cuidar y formar a otros.
Somos una casa con muchas habitaciones: una sola familia en Cristo, expresada en varios idiomas y culturas, donde cada persona puede encontrar comunidad, pertenencia y un lugar para crecer sin perder la unidad del Cuerpo.
Aquí, la evangelización es nuestra cultura, el discipulado bíblico nuestro camino, el servicio apasionado nuestra forma de vivir y la pertenencia nuestro compromiso.
Visión
Ser una familia de fe intercultural donde cada persona que Dios añade a nuestra comunidad llegue a creer en Jesucristo, sea formada como discípulo por medio de la Palabra y del Espíritu, encuentre su lugar y pertenencia en el Cuerpo, y sea equipada para la obra del ministerio, cuidar y formar a otros, multiplicando así una nueva generación de discípulos que creen, crecen, sirven y hacen discípulos.
Anhelamos una iglesia en la que cada creyente se convierta en discípulo, cada discípulo descubra que ha sido llamado a ministrar, y cada ministro participe en la formación de nuevos discípulos, creciendo juntos hacia la madurez y la plenitud de Cristo como un solo Cuerpo.
(Mateo 28:18-20; Efesios 4:11-16; 2 Timoteo 2:2)
Misión
Existimos para que cada persona pueda escuchar y experimentar el evangelio de Jesucristo en el idioma de su corazón, encontrar una familia espiritual a la cual pertenecer, crecer hasta la madurez como discípulo y descubrir su lugar en la misión de Dios.
Por eso:
Anunciamos a Cristo, llevando el evangelio con claridad, amor y valentía a quienes todavía no le conocen.
Formamos discípulos, poniendo la Biblia en el centro y dependiendo de la obra del Espíritu Santo para producir crecimiento, transformación, obediencia y semejanza a Cristo.
Servimos apasionadamente, entendiendo que cada creyente ha recibido dones, capacidades y oportunidades para ministrar, cuidar a otros y contribuir activamente a la edificación del Cuerpo de Cristo.
Construimos pertenencia, creando relaciones donde cada persona pueda ser conocida, acompañada, cuidada y llamada a cuidar a otros.
Vivimos esta misión como una sola familia intercultural, organizada en rebaños que permiten a las personas crecer, adorar y ser discipuladas en el idioma de su corazón. Nuestros rebaños no son iglesias independientes, sino habitaciones de una misma casa, distintas en idioma y expresión cultural, pero unidas en Cristo, en la misma misión, en el mismo liderazgo espiritual y en una misma identidad como CIMIC (Christians in Malta International Church).
Cooperamos, servimos y celebramos juntos porque somos un solo Cuerpo, una sola familia y una sola iglesia, enviados con una misma misión: hacer discípulos de Jesucristo.
(Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Hechos 2:5-11, 42-47; Efesios 2:19-22; 4:11-16)
Nuestra misión, resumida
Alcanzamos personas. Formamos discípulos. Levantamos ministros. Construimos familia. Multiplicamos la misión.
Nuestro ciclo de discipulado
Creer → Pertenecer → Crecer → Servir → Cuidar → Multiplicar
La evangelización lleva a creer.
La pertenencia permite echar raíces.
El discipulado produce crecimiento espiritual.
El crecimiento conduce al servicio apasionado.
El servicio madura en cuidado y responsabilidad espiritual por otros.
Y el cuidado intencional conduce nuevamente a la evangelización y multiplicación.
Así, la misión nunca termina en la persona que hemos alcanzado. El discípulo que hoy es cuidado está siendo preparado para cuidar a alguien mañana.
Nuestros valores son:
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Evangelización como cultura viva: Creemos que compartir a Cristo no es tarea de unos pocos, sino responsabilidad de toda la iglesia. Queremos formar creyentes capaces de anunciar el evangelio con naturalidad, amor y claridad, abrir puertas en cada idioma y cultura, y acompañar a cada persona desde su primer acercamiento a Jesús hasta el bautismo, la integración y una vida activa dentro de la comunidad.
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Discipulado bíblico con dirección y propósito: Creemos que el crecimiento espiritual necesita intención, acompañamiento y una ruta clara. Formamos discípulos en la Palabra, la vida en el Espíritu, el carácter de Cristo y la misión, mediante relaciones de cuidado, Hermanos Mayores, grupos pastorales y prácticas espirituales constantes que conduzcan a la madurez y a la multiplicación.
- Servicio apasionado y visible: Creemos que servir es parte esencial del discipulado. Cada creyente es llamado a poner sus dones, tiempo y capacidades al servicio de Dios y de los demás, dentro y fuera de la iglesia, con humildad, compasión y espíritu de diaconía.
- Pertenencia que se demuestra: No queremos ser solamente una comunidad a la que se asiste, sino una familia a la que se pertenece. Valoramos la presencia fiel, el cuidado mutuo, la responsabilidad fraterna y el compromiso real con la vida de la iglesia.
- Unidad intercultural en una casa con muchas habitaciones: Somos una sola iglesia y una sola familia en Cristo, expresada en distintos idiomas y culturas. Nuestros rebaños conservan su identidad lingüística, pero cooperan, sirven juntos, celebran juntos y construyen puentes permanentes que fortalecen la unidad del Cuerpo.
- Oración y adoración como forma de vida: Dependemos de Dios antes que de nuestras capacidades. Cultivamos una vida de oración, intercesión y ayuno, y una adoración profundamente centrada en Cristo. Celebramos la mesa del Señor como expresión visible de nuestra comunión, unidad y esperanza.
- Fidelidad bíblica, integridad y santidad: La Escritura es nuestra autoridad para la fe, la enseñanza y la práctica. Buscamos coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos, cultivando integridad, rendición de cuentas y una vida santa en lo personal, familiar y comunitario.
- Formación y multiplicación de líderes-siervos: Creemos que el liderazgo existe para equipar a otros. Identificamos dones, formamos ministros con corazón pastoral, desarrollamos mentores y Hermanos Mayores, y multiplicamos líderes capaces de cuidar, discipular y levantar a otros para la expansión de la misión